Beneficios del turismo creativo frente al turismo patrimonial

La cultura tradicional basada en el patrimonio físico puede llegar a saturar el destino, tanto en relación con los costes como con el espacio, en cambio desde este punto de vista el turismo creativo es una modalidad turística más sostenible.

Por lo que se refiere a los costes, los recursos culturales físicos (monumentos, museos, edificios históricos, etc.) se deben preservar porque se degradan, necesitan de un mantenimiento, de restauraciones y esto supone un gasto muy importante para el destino, en cambio, los recursos turísticos creativos se pueden renovar constantemente y no necesitan de costosas infraestructuras para llevar a cabo su actividad. Además el hecho de que con el turismo creativo coincidan la población local y los turistas hace que sea posible aprovechar mejor las infraestructuras del destino. Como ejemplo se puede citar la Fira de Teatre al carrer de Tàrrega, durante cuatro días se llevan a cabo más de un centenar de representaciones teatrales repartidas por toda la ciudad, aprovechando los espacios ya disponibles como institutos, plazas, calles, almacenes, centros cívicos, etc. Se habilita también una zona de acampada en el campo de fútbol con servicio de duchas, W.C., etc. para albergar a todos los turistas que vienen a la ciudad. Tárrega acoge una gran cantidad de turistas durante la Fira sin necesidad de construir infraestructuras que requieren también de un mantenimiento.

Por lo que respecta al espacio, los recursos turísticos creativos se pueden trasladar de un lugar a otro más fácilmente que los recursos culturales tangibles y evitar así la saturación del lugar. Si hay una concentración de recursos culturales turísticos y una presión turística en determinados lugares, es posible ubicar los espacios creativos en zonas menos turísticas de la ciudad para potenciarlas, repartirlos por todo el territorio. De este modo se evita sobrecargar aún más determinadas zonas y se potencian otros lugares del destino. Como ejemplo encontramos las actividades que se llevan a cabo a través de Turisme de Barcelona en el que los 50 espacios disponibles están repartidos por toda la ciudad.

Con el turismo creativo se puede reducir la presión turística sobre los recursos patrimoniales tangibles, por ejemplo organizando visitas nocturnas a museos o organizando otro tipo de actividades diferentes como conciertos, espectáculos de danza, etc.

Asimismo el turismo creativo contribuye a preservar la cultura inmaterial del lugar ya que participa junto con la comunidad local a poner en práctica su creatividad y a menudo basándose en las tradiciones, las costumbres y las formas de vida del lugar. En la comarca del Alt Urgell el turista pueda participar en diferentes actividades relacionadas con los oficios y las costumbres de la región, enseñan a hacer mermeladas, a cocinar platos típicos, a recoger setas, a muñir vacas, etc.

Grecia también se apunta al turismo creativo

En la isla de Creta en Grecia, la cadena de hoteles Grecotel, ha creado una granja donde los turistas que se alojan allí pueden participar en actividades creativas. El objetivo es que el visitante produzca con métodos tradicionales y ecológicos productos típicos griegos: yogurt, aceite, vino, pan, queso, etc. para su posterior consumo.

Con este proyecto, los turistas no sólo participan activamente en diferentes actividades durante sus vacaciones sino que conocen de forma más profunda la cultura, la historia, la naturaleza y se implican más con las tradiciones del lugar.

Además con este proyecto también se beneficia la población local ya que contribuye a preservar les métodos tradicionales de cultivo y de elaboración de los productos de la isla de Creta evitando así que caigan en el olvido y se consigue una mayor implicación de la población local con las diferentes actividades turísticas.

Más turismo creativo. Alt Penedès

La comarca del Alt Penedès se reconoce fácilmente por su paisaje donde predominan los viñedos. Desde hace años se está especializando en turismo enológico y últimamente están llevando a cabo una experiencia turística innovadora.

Al principio se trataba de realizar actividades pasivas: visitar las bodegas y las cavas, atender a las explicaciones de los responsables sobre la elaboración del vino y del cava y, como máximo, realizar una pequeña cata de los productos que allí se elaboran.

Para conseguir que la estancia de los visitantes sea más larga, más completa y dónde el visitante pueda participar activamente de las actividades turísticas relacionadas con la cultura del vino y del cava, se llevan a cabo otra serie de actividades, tales como:

  • Cursos de cata de vino y cava que permite al visitante conocer las diferentes características de estas bebidas (variedades de la uva, aromas y crianzas, métodos de elaboración, etc.).
  • Participar en la realización del proceso de elaboración del vino: El turista vendimiará, pisará la uva, verá los efectos de la fermentación del mosto, para acabar llevándose a casa la botella de cava que ha realizado cada uno.

Alrededor del enoturismo han surgido multitud de productos y servicios turísticos para el visitante: alojamientos donde participar en diferentes actividades, restaurantes donde realizar catas con expertos someliers, museos, aulas de divulgación de la cultura del vino y el cava, tiendas especializadas, rutas guiadas con enólogos de reconocido prestigio, etc. Asimismo, el Consorcio de Promoción Turística del Alt Penedès ha editado también una guía con 8 volúmenes que está a la venta sobre las rutas del vino y el cava en esta comarca.