Más turismo creativo. Alt Penedès

La comarca del Alt Penedès se reconoce fácilmente por su paisaje donde predominan los viñedos. Desde hace años se está especializando en turismo enológico y últimamente están llevando a cabo una experiencia turística innovadora.

Al principio se trataba de realizar actividades pasivas: visitar las bodegas y las cavas, atender a las explicaciones de los responsables sobre la elaboración del vino y del cava y, como máximo, realizar una pequeña cata de los productos que allí se elaboran.

Para conseguir que la estancia de los visitantes sea más larga, más completa y dónde el visitante pueda participar activamente de las actividades turísticas relacionadas con la cultura del vino y del cava, se llevan a cabo otra serie de actividades, tales como:

  • Cursos de cata de vino y cava que permite al visitante conocer las diferentes características de estas bebidas (variedades de la uva, aromas y crianzas, métodos de elaboración, etc.).
  • Participar en la realización del proceso de elaboración del vino: El turista vendimiará, pisará la uva, verá los efectos de la fermentación del mosto, para acabar llevándose a casa la botella de cava que ha realizado cada uno.

Alrededor del enoturismo han surgido multitud de productos y servicios turísticos para el visitante: alojamientos donde participar en diferentes actividades, restaurantes donde realizar catas con expertos someliers, museos, aulas de divulgación de la cultura del vino y el cava, tiendas especializadas, rutas guiadas con enólogos de reconocido prestigio, etc. Asimismo, el Consorcio de Promoción Turística del Alt Penedès ha editado también una guía con 8 volúmenes que está a la venta sobre las rutas del vino y el cava en esta comarca.

Nuevos productos de turismo creativo en Grasse

La localidad francesa de Grasse es la capital mundial de los perfumes, conocida por ser el escenario de la mayor parte de la novela de Patrick Süskind El Perfume, gran parte de su economía se basa en la industria del perfume con fábricas especializadas en perfumes industriales y dispone todavía de industria tradicional del perfume dirigida principalmente a la venta de productos para los turistas.

Los aromas son el principal atractivo turístico de esta ciudad, cuenta con el Museo Internacional del Perfume y con la posibilidad de visitar diferentes fábricas para ver el proceso de elaboración de las fragancias. Además, a través de un hardware difusor de fragancias que se conecta al ordenador, determinadas páginas web de esta ciudad desprenden aromas.

Grasse se dedica a la industria del perfume desde hace años y dispone de los paisajes necesarios para usarlos de forma imaginativa, además todo lo que se ofrece en Grasse está relacionado con los aromas, desde el mercado diario de flores, pasando por las pastelerías donde los elementos básicos que se usan son las flores y las frutas, hasta llegar a la mermelada que te tomas en el desayuno que está hecha de rosas y jazmines de la región. Grasse ofrece una atmósfera que está en perfecta sintonía con la actividad propuesta, el sistema de creación de contenidos en esta ciudad se hace a través de la tematización y es por ello que otros destinos difícilmente pueden ofrecer el mismo producto. Tal y como indica Anton (2006) tematizar significa dotar de contenido un producto y esto es lo que se propone para Grasse.

Según diferentes investigaciones los seres humanos podemos identificar olores y recordarlos durante períodos muy largos. La memoria olfativa es la que más tiempo dura y recordamos el 35% de lo que olemos frente a tan sólo un 1% de lo que tocamos. Además, está comprobado que los diferentes olores influyen en el estado de ánimo de las personas, causa buena o mala impresión y refuerzan la percepción del lugar y de los productos.

Por todo ello, una buena idea de turismo creativo sería la creación de establecimientos que ofrecieran cursos para conocer los secretos de la aromaterapia y talleres donde los turistas pudieran participar activamente realizando sus propios perfumes.

Que los turistas quieran realizar la actividad de crear su propio perfume y participar en cursos de aromaterapia en Grasse y no en otro destino se conseguiría porque estas actividades tienen un sentido en Grasse ya que están relacionadas con el lugar, existen unos paisajes y unos espacios públicos relacionades con las fragancias: campos, vegetación abudante, balcones repletos de flores, etc. que aportan una ambiente especial en este destino. Encontramos pues que existe una narración y una historia entre la localidad y el producto turístico que se quiere ofrecer, hay un hilo conductor.

Otro argumento para que el turista desee realizar las actividades relacionadas con el perfume en Grasse y no en otro lugar es que la población local de esta localidad conoce bien este mundo y puede ofrecer un valor añadido con sus aportaciones que otros destinos no podrían ya que no cuentan con este capital humano y por lo tanto, sin ellos, difícilmente otros destinos podrán replicar las actividades relacionadas con los aromas.

Turismo creativo, nuevos productos

Actualmente, en la experiencia turística, se busca que los participantes puedan desarrollar sus propias ideas y potenciar su imaginación (en lugar de ofrecer historias “construidas”). Se trata de presentar un marco donde los turistas puedan experimentar, un lugar para el aprendizaje, que les aporte una realización personal y una transformación de si mismos.

Los turistas quieren desarrollar nuevas habilidades, poner en práctica su potencial creativo, realizar trabajos manuales, interaccionar con los diferentes actores del destino, conocer el proceso de producción de perfumes desde dentro, añadir una dimensión nueva a las vacaciones, crear sus propios souvenirs, etc. En resumen, encontrar una mezcla de consumo y producción que les permita desarrollar nuevas habilidades para diferenciarse del resto ya que cada vez los turistas valoran más la originalidad del producto turístico, quieren personalización e individualización, y buscan el autodesarrollo a través de experiencias propias: una realización, un conocimiento y una expresión personales.

Tal y como indican Richards y Wilson (2006) en su artículo Developing creativity in tourist experiencies: A solution to the serial reproduction of culture? El turismo creativo se basa en productos intangibles por lo que son más fáciles de mover y de copiar, este hecho plantea un desafío al destino que ha de intentar que su oferta turística sea única e irrepetible y que las diferentes actividades no puedan ser trasladadas a otro lugar. Es decir, será necesario ofrecer un producto diferenciado para distinguirse de otros destinos a través de un tema concreto.

Asimismo, las experiencias creativas implican una interacción más directa entre turistas y gente local ya que el turista creativo se intenta mezclar entre la población local, no quieren ser simples turistas quieren ser “residentes”. Este también es un factor positivo para el destino porque los habitantes del destino pueden convertirse en un elemento activo de la experiencia creativa (antes eran “los extras” en el acontecimiento) y por lo tanto estos habitantes verán con buenos ojos la actividad turística, se involucrarán en el proyecto y colaborarán en el éxito del destino como destino creativo consiguiendo una complicidad y una colaboración entre el turista y el residente.

Será necesario, pues, que las actividades creativas hagan mella en el destino gracias a sus características específicas (ambiente, atmósfera, tradiciones), es decir, debe haber una perfecta sintonía entre el lugar y la actividad creativa y que ésta cause suficiente impresión entre los visitantes como para no ser sustituida por una actividad similar en cualquier otro lugar.

En resumen, para que una actividad creativa tenga éxito, los recursos creativos tienen que estar anclados en el destino como resultado de la particularidad de una localidad, la actividad creativa debe “congeniar” con el lugar.

De esta forma se conseguirá que el destino se beneficie de la rentabilidad que ofrece el turismo creativo, rentabilidad más elevada que otra clase de turismo ya que las estancias son más largas porque realizan más actividades que la simple contemplación pasiva de patrimonio tangible y se consigue que haya un índice más alto de repetición en el destino ya que cada nueva visita realizada puede implicar una experiencia turística completamente diferente a la anterior.